Plantas Curativas y Medicinales

Desde el inicio de la humanidad, las personas han utilizado a las plantas no sólo como alimento, sino como medicinas naturales. No se ha registrado tal vez la primera vez que se tomó una infusión o un preparado de hojas machacadas, pero a lo largo de la historia la humanidad ha tenido un enlace permanente con las plantas como suministro de salud. Las plantas fueron nuestras primeras farmacias.

Sin embargo, los avances científicos han traído medicinas más efectivas pero que sin embargo tienen sus contraindicaciones. Lamentablemente ninguna planta puede sustituir un fármaco, pero felizmente puede ayudarnos a combatir, aliviar y prevenir muchas enfermedades y males.

Millones de personas en el mundo confían en las propiedades de las plantas curativas y medicinales.

Tres Plantas Naturales para Tratar la Hipertensión

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El ajo, el majuelo o espino albar y las hojas de olivo se han empleado tradicionalmente para tratar la hipertensión.

Ajo: es recomendable tomar dos dientes de ajo crudo al día, como condimento culinario para que resulte más agradable. Sólo hay que tener cuidado con sus desventajas: aparte del mal aliento, puede provocar sudoraciones y mareos, irritación de la boca, el esófago y el estómago, náuseas y vómitos. Las reacciones alérgicas son poco frecuentes, pero el ajo aumenta el riesgo de hemorragia si se toma con anticoagulantes o anti agregantes plaquetarios.

Espino blanco: utilizado por los médicos para el tratamiento de la hipertensión, la angina de pecho, las arritmias y la insuficiencia cardíaca congestiva. Aunque se considera un tónico cardiovascular, su efecto hipotensivo es leve. Se suele combinar con hoja diente de león y valeriana. La dosis de la hoja de majuelo con flor es, por lo general, de 2 a 3.5 gramos por día en una infusión o tisana, o la dosis equivalente en tintura.

Hojas de olivo: entre sus compuestos, la oleoeuropeína le otorga propiedades antihipertensivas por su efecto vasodilatador periférico, espasmolíticas, coronariodilatadoras y antiarrítmicas. Los flavonoides, triterpenos y sales potásicas producen un efecto diurético. Para la infusión de las hojas si es posible se eligen los brotes nuevos o renuevos del olivo. Se prepara una cucharada sopera por taza y se infunde por diez minutos. Se toman tres o más tazas al día antes de las comidas.

En caso de hipertensión hay plantas que no deben ser consumidas en ninguna forma: tabaco, regaliz, la efedra, el café y el ginseng, ya que cualquiera de ellos eleva la tensión arterial.

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