Plantas Curativas y Medicinales

Desde el inicio de la humanidad, las personas han utilizado a las plantas no sólo como alimento, sino como medicinas naturales. No se ha registrado tal vez la primera vez que se tomó una infusión o un preparado de hojas machacadas, pero a lo largo de la historia la humanidad ha tenido un enlace permanente con las plantas como suministro de salud. Las plantas fueron nuestras primeras farmacias.

Sin embargo, los avances científicos han traído medicinas más efectivas pero que sin embargo tienen sus contraindicaciones. Lamentablemente ninguna planta puede sustituir un fármaco, pero felizmente puede ayudarnos a combatir, aliviar y prevenir muchas enfermedades y males.

Millones de personas en el mundo confían en las propiedades de las plantas curativas y medicinales.

Equinácea La Planta Medicinal de los Nativos Americanos

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La equinácea es una planta herbácea perenne, originaria de América de Norte, que alcanza usualmente casi un metro de altura de altura con hojas lanceoladas y vistosas flores de color púrpura.

Los nativos americanos fueron los primeros en usar esta planta de forma curativa. Éstos la aplicaban para el tratamiento de heridas, picaduras de insectos y hasta para la mordedura de serpiente. En forma interna, los nativos confeccionaban infusiones de equinácea para el dolor de estómago, resfriados, sarampión y gonorrea.

Luego, con la colonización, la equinácea fue llevada a Europa e incorporada en la lista de plantas medicinales.

A pesar que existen diferentes especies de equinácea, en la actualidad sólo tres son usados con fines medicinales: E. angustifolia, E. Paluda y E. purpurea, siendo esta última la más popular en Europa.

Propiedades Curativas de la Equinácea

La equinácea contiene glucósidos, polisacáridos y políacetilenos de gran importancia biológica que estimulan la producción de interferón, un elemento importante de la respuesta del organismo a las infecciones virales, como los resfriados y la gripe.

Además contiene ácido ascórbico (en las semillas), el ácido salicílico (en las hojas), mucílagos, parafma, alcaloides, pectina, fibra, taninos, lecitina, vitaminas del grupo B y minerales corno el calcio, aluminio, hierro y magnesio, entre otros.

La principal propiedad terapéutica de la equinácea consiste en fortalecer y proteger el sistema inmunitario al activar la formación de leucocitos e impidiendo que la infección vírica o bacteriana se desarrolle constituyendo así un eficaz remedio natural a la hora de prevenir y combatir la gripe, el resfriado, los problemas de garganta, bronquitis y sinusitis.

Igualmente, la equinácea resulta útil para:
  • Estimular el apetito al incrementar las secreciones salivares.
  • Reducir la inflamación de las lesiones en músculos y tendones.
  • Combatir infecciones del aparato urinario, cistitis, de la vagina y del oído.
  • Retrasar la aparición de brotes de herpes labial y herpes genital.
  • Facilitar la recuperación del organismo después de haber sufrido una operación o una enfermedad.
  • Facilitar la cicatrización de heridas, quemaduras, orzuelos, eccemas, acné, llagas o gingivitis.

Además, de ser un verdadero antibiótico natural, la equinácea se considera una planta adaptógena; es decir, que ayuda al cuerpo a recuperar el equilibrio y la salud de forma inteligente (a planta «sabe» dónde acudir en cada caso).


Modo de empleo

Remedio para fortalecer el sistema inmunológico: Hervir, durante 3 minutos, 1 cucharada de equinácea pulverizada en una taza de agua. Retirar del fuego, tapar y dejar refrescar. Tomar 1 taza en días alternos (Es decir, un día sí y otro no) por seis semanas.

Remedio para facilitar la cicatrización y evitar procesos infecciosos: Verter dos cucharadas de raíces de equinácea en una taza de agua que esté hirviendo. Tapar y dejar refrescar. Empapar un paño de algodón con esta infusión y aplicar sobre la piel.


Recomendaciones

  • Evitar su uso en personas con hipersensibilidad a la equinácea o a otras especies de la misma familia botánica (compuestas).
  • No exceder el tratamiento continuo con equinácea más de 8 semanas
  • Evitar la asociación de equinécea con ciclosporina o con corticoides, porque en ambos casos la equinácea puede inhibir parcialmente el efecto inmunosupresor. También evitar la asociación con amiodarona, metotrexato, ketoconazol o esteroideos anabolizantes, por la posibilidad de que la equinácea pueda potenciar el daño hepático producido por estos fármacos.
  • No usar durante el embarazo y la lactancia debido a la ausencia de datos que avalen su seguridad
  • Usar con precaución en personas con diabetes, ya que la equinácea pueda producir en ellos una hipoglucemia.

Escrito en Plantas Curativas

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